No se trata sólo de
cambiar pañales o de preparar teteros.
Es indispensable
aprender a bañar al bebé, saber en qué momento iniciar el cepillado de sus
dientes, cuándo cortarle el pelo, las uñas o entrenarlo para ir al baño... Son
tareas sencillas que deben llevarse a cabo cuidadosamente.
Tratar de que el
niño permanezca limpio, inculcarle buenos hábitos y enseñarle a defenderse solo
puede solo puede tomarle tiempo o resultar una misión imposible. Ante todo los
padres deben disfrutar lo que hacen. Esto hará la tarea más
fácil.
No hay que olvidar que los bebés son seres indefensos, delicados y dependientes. Ellos, por ejemplo, no tienen la misma capacidad de enfocar la mirada y se distraen con mucha facilidad. El recién nacido responde mejor a los estímulos si se le mira de frente; capta con más facilidad las figuras redondeadas (como la cara de la mamá); escucha más claro los tonos agudos y percibe más cuando se le habla a una distancia de 15 a 20 centímetros.
Aunque el trato físico puede ser algo muy naturales importante evitar los movimientos bruscos para que el bebé no se asuste o entre en llanto. En primer lugar, los músculos del cuello no tienen la fuerza que necesitan para controlar la cabeza. Por eso, cada vez que levante al bebé o lo mueva tendrá que sostener su cabeza y ensayar las posturas que resulten más cómodas, asegurándose de brindarle el apoyo físico y la sensación de seguridad que él necesita. A continuación, otros consejos:
Cuándo cortar las uñas
Algunos bebés nacen con las uñas largas, por eso hay que cortarlas hasta dos o tres veces por semana, dependiendo de la velocidad con que aumenten de tamaño.
La mejor forma de hacerlo es mientras el pequeño duerme para evitar lastimarlo y cortar estrictamente lo que sobre con las tijeras indicadas, ya que las uñas del bebé están adheridas a la piel y son muy delicadas. Existen tijeras y corta uñas para bebés con bordes redondeados. Si los padres no son muy experimentados, lo mejor es utilizar una lima suave.
El corte de cabello
El pelo normalmente se cae y los recién nacidos mudan de cabello durante los primeros meses. Si los padres lo desean, pueden darle forma desde que nace o, si lo prefieren, pueden esperar unos meses para que sea un profesional quien realice el primer corte.
Cuidado de los dientes
Aunque los primeros meses no hay dientes que cuidar y la leche materna no deja placa bacteriana es importante comenzar a cuidar las encías y los dientes del bebé desde el momento en que asoman. Entre más temprano lo acostumbre al cepillado, menos problemas tendrá en el futuro.
- Por lo general, los primeros dientes brotan a los seis u ocho meses (en ocasiones a los cuatro meses), causando molestias en la encía. Para aliviarlas existen gomas y cepillos especiales que protegen la encía y facilitan la salida de los caninos.
- Una vez salga el primer diente la mamá puede emplear un cepillo pequeño para asearlo después de darle el tetero y antes de acostarlo a dormir. No hay que usar crema dental.
- La dieta es fundamental. El exceso de azúcar y las golosinas son nocivas. Por eso es necesario limpiar muy bien cada diente.
- Los controles profesionales se deben realizar desde que salen los primeros dientes para examinar las encías, el espacio y la mordida. Los chupos especiales no están contraindicados para aliviar el reflejo de succión, pero sólo se permiten hasta los 18 meses.
Contra la pañalitis
Un minucioso cuidado de la piel y el cambio frecuente de pañal pueden ayudar a prevenir las quemaduras y el salpullido. Por eso, es muy importante cambiar al bebé cada vez que se moja.
Infortunadamente, algunos pañales desechables elásticos guardan muy bien la orina pero impiden que circule el aire. De manera que aunque protejan la ropa, casi siempre ocasionan pañalitis. ¿La solución? Mantener el pañal relativamente suelto y revisarlo de manera frecuente. Además, algunos pañales tienen componentes químicos que pueden propiciar reacciones alérgicas.
El aseo se debe complementar con el baño de la cola del bebé con agua y una sustancia que ayude a retirar los residuos de materia fecal como el acetato de aluminio, que sustituye al jabón. Es indispensable lavar muy bien los pliegues de la piel en los genitales y asegurarse de que la cola esté totalmente limpia para evitar infecciones.
Si usa pañales de tela, enjuáguelos dos veces para que no queden residuos que irriten la piel. Puede agregar vinagre blanco al último enjuague y utilizar agua hervida. Posteriormente, aplique una crema aislante que sirva de barrera entre la piel y la orina. Si a pesar de seguir esta rutina de higiene, se presentan problemas de pañalitis hay que consultar con el médico porque puede ser una reacción alégica al pañal o a alguna crema.
Tengo pipí
Pocos asuntos causan tantas preocupaciones como el entrenamiento para que el bebé controle sus necesidades. No todos tienen el mismo desarrollo neurológico y, aunque usted elija el momento de entrenarlo para ir al baño, tenga en cuenta que no podrá hacerlo si no está listo.
En ningún caso hay que tratar de presionar o insistir si es menor de dos años. Esto podría ocasionarle problemas de estreñimiento y atemorizarlo.
Si en el primer intento no funciona, olvide el asunto durante un par de semanas y cambie la técnica. Comience por restringir los líquidos durante la noche y coloque el vaso en el baño para que se familiarice.
Cuando los niños mayores mojan la cama es conveniente consultar con el médico para asegurarse de que no existan trastornos físicos. Otras veces el pequeño tiene el sueño muy profundo y no capta las señales del cuerpo, o se debe a conflictos sicológicos.
No hay que olvidar que los bebés son seres indefensos, delicados y dependientes. Ellos, por ejemplo, no tienen la misma capacidad de enfocar la mirada y se distraen con mucha facilidad. El recién nacido responde mejor a los estímulos si se le mira de frente; capta con más facilidad las figuras redondeadas (como la cara de la mamá); escucha más claro los tonos agudos y percibe más cuando se le habla a una distancia de 15 a 20 centímetros.
Aunque el trato físico puede ser algo muy naturales importante evitar los movimientos bruscos para que el bebé no se asuste o entre en llanto. En primer lugar, los músculos del cuello no tienen la fuerza que necesitan para controlar la cabeza. Por eso, cada vez que levante al bebé o lo mueva tendrá que sostener su cabeza y ensayar las posturas que resulten más cómodas, asegurándose de brindarle el apoyo físico y la sensación de seguridad que él necesita. A continuación, otros consejos:
Cuándo cortar las uñas
Algunos bebés nacen con las uñas largas, por eso hay que cortarlas hasta dos o tres veces por semana, dependiendo de la velocidad con que aumenten de tamaño.
La mejor forma de hacerlo es mientras el pequeño duerme para evitar lastimarlo y cortar estrictamente lo que sobre con las tijeras indicadas, ya que las uñas del bebé están adheridas a la piel y son muy delicadas. Existen tijeras y corta uñas para bebés con bordes redondeados. Si los padres no son muy experimentados, lo mejor es utilizar una lima suave.
El corte de cabello
El pelo normalmente se cae y los recién nacidos mudan de cabello durante los primeros meses. Si los padres lo desean, pueden darle forma desde que nace o, si lo prefieren, pueden esperar unos meses para que sea un profesional quien realice el primer corte.
Cuidado de los dientes
Aunque los primeros meses no hay dientes que cuidar y la leche materna no deja placa bacteriana es importante comenzar a cuidar las encías y los dientes del bebé desde el momento en que asoman. Entre más temprano lo acostumbre al cepillado, menos problemas tendrá en el futuro.
- Por lo general, los primeros dientes brotan a los seis u ocho meses (en ocasiones a los cuatro meses), causando molestias en la encía. Para aliviarlas existen gomas y cepillos especiales que protegen la encía y facilitan la salida de los caninos.
- Una vez salga el primer diente la mamá puede emplear un cepillo pequeño para asearlo después de darle el tetero y antes de acostarlo a dormir. No hay que usar crema dental.
- La dieta es fundamental. El exceso de azúcar y las golosinas son nocivas. Por eso es necesario limpiar muy bien cada diente.
- Los controles profesionales se deben realizar desde que salen los primeros dientes para examinar las encías, el espacio y la mordida. Los chupos especiales no están contraindicados para aliviar el reflejo de succión, pero sólo se permiten hasta los 18 meses.
Contra la pañalitis
Un minucioso cuidado de la piel y el cambio frecuente de pañal pueden ayudar a prevenir las quemaduras y el salpullido. Por eso, es muy importante cambiar al bebé cada vez que se moja.
Infortunadamente, algunos pañales desechables elásticos guardan muy bien la orina pero impiden que circule el aire. De manera que aunque protejan la ropa, casi siempre ocasionan pañalitis. ¿La solución? Mantener el pañal relativamente suelto y revisarlo de manera frecuente. Además, algunos pañales tienen componentes químicos que pueden propiciar reacciones alérgicas.
El aseo se debe complementar con el baño de la cola del bebé con agua y una sustancia que ayude a retirar los residuos de materia fecal como el acetato de aluminio, que sustituye al jabón. Es indispensable lavar muy bien los pliegues de la piel en los genitales y asegurarse de que la cola esté totalmente limpia para evitar infecciones.
Si usa pañales de tela, enjuáguelos dos veces para que no queden residuos que irriten la piel. Puede agregar vinagre blanco al último enjuague y utilizar agua hervida. Posteriormente, aplique una crema aislante que sirva de barrera entre la piel y la orina. Si a pesar de seguir esta rutina de higiene, se presentan problemas de pañalitis hay que consultar con el médico porque puede ser una reacción alégica al pañal o a alguna crema.
Tengo pipí
Pocos asuntos causan tantas preocupaciones como el entrenamiento para que el bebé controle sus necesidades. No todos tienen el mismo desarrollo neurológico y, aunque usted elija el momento de entrenarlo para ir al baño, tenga en cuenta que no podrá hacerlo si no está listo.
En ningún caso hay que tratar de presionar o insistir si es menor de dos años. Esto podría ocasionarle problemas de estreñimiento y atemorizarlo.
Si en el primer intento no funciona, olvide el asunto durante un par de semanas y cambie la técnica. Comience por restringir los líquidos durante la noche y coloque el vaso en el baño para que se familiarice.
Cuando los niños mayores mojan la cama es conveniente consultar con el médico para asegurarse de que no existan trastornos físicos. Otras veces el pequeño tiene el sueño muy profundo y no capta las señales del cuerpo, o se debe a conflictos sicológicos.
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